domingo, 9 de octubre de 2016

POESÍA MÁGICA: "AMBALAYA" LA MUJER COMO DIOSA DEL SEXO Y EL ÉXTASIS

                     
                                                      EN LA TIERRA DE AMBALAYA 


  En la Tierra de Ambalaya nadie se enamora,

  porque están siempre enamorados
  En La Tierra de Ambalaya nadie se demora
  Pues el tiempo simepre etsá parado.

  En esta fecunda tierra,

  creóse el auténtico Matriarcado,
  pero no ése que nos han enseñado,
  sino el real, el comprensivo, 
  el puro, el lógico, el bien entendido,
  donde la Mujer, con su plena belleza 
  en esta bendecida y sagrada tierra,
  todo lo  "libera" m,  todo lo "lidera"

Ambalaya muestra a sus mujeres 

sin pudor, sin vergüenza, sin dolor, 
sin culpa,  la maestra se ofrece tal como es,
un ser lleno de pureza, ternura y candor,
Ambalaya conoce todo su "poder"
Es Sabia e intuitivamente absorbe el SABER.

"El Pode de la fecundidad de la mujer,

 la supremacía ante el hombre, del PLACER."

las damas juegan alegremente con su cuerpo,

las muchachas en flor son felices disfrutando,
carnal y espiritualmente de su floreciente cuerpo,
gozan, sin preocuparse, perdidas en el tiempo,

¿Qué hay de obsceno en ello?



Ellas alcanzan el éxtasis ,

el éxtasis supone la vistoria,
éxtrasis en nuestrasa almas grabado,
de ADN  a  ADN  en la memoria.

El placer  éxtatico le pertenece al alma,

El placer  éxtatico es nuestro principio y nuestro fin,
Y la Mujer  noche  tras  noche  lo encumbra, lo ensalza.
El principio femenino es dueña del éxtasis.
Ambalaya nos lo muestra en sus enseñanzas.

Hacia el éxtasis NOS DIRIGIMOS,

el "climax"  orgásmico es sólo un peldaño,
en ése, nuestro sublime camino,
hacia el TODO, y en el TODO éxtatico,
quedaremos sumergidos, 
como fue en el el comienzo,
pues de ese éxtasis TODOS hemos venido


Ambalaya  ( parte 2)

En la mágica tierra de Ambalaya,
Las mujeres trabajaban,
Las damas alimentaban,
Las señoras distribuían comida y poder,
Pero nunca lo utilizaban para someter,
A hombre alguno, pues su SABER,
No les permitía lo ajeno poseer.

Su cuerpo era su única posesión
Ambalaya así siempre lo mostró
Ella enseñó a las damas,
A ser poderosas y sabias,
Y a la vez humildes y fuertes,
Las generadoras de vida,


Amantes de la vida,
Dueñas de su propio cuerpo,
Y de su propia alma,
Motores para los hombres,
Inspiradoras para el hombre,
Ellas no tenían que esperarle
Para conseguir su éxtasis,
Y extraer la semilla de la vida,

Eran incansables trabajadoras de día,
Y sabias y semi-diosas de noche,
Daban placer y obtenían
Placer de sus hombres,
Cuando el sol se escondía,
Se entregaban completamente
A sus propios deseos controlados
Que las poseían ,
Y, conscientemente,
 ante ellos, se rendían,
no a los hombres,
sino a su derecho de gozar libremente.

Sabían del placer femenino,
Su supremacía ,
Y de lo efímero y la limitación temporal
Del orgasmo masculino,
Así es en realidad,
Y es el semen lo que ellas requerían,

Sabían que cuanto más placer obtenían
Más vida, más sabiduría
Esparcerían
Por la Tierra, por el Universo,
Para la Unión Total, como en verso,
De la Paz, el  Amor y la la Armonía.

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